Con qué profundidad se hundió esa tu ausencia en mi corazón,
Qué fue de tu presencia, aquella que me fue arrancada sin clemencia,
Le temo al tiempo que desgasta mis ojos que angustiosos ven borrosos esos recuerdos calurosos,
Triste en el camino veo el breve rocío del olvido,
Y sé que has existido y que te he querido,
Pero en el tiempo el olvido ya no recuerdo que he vivido,
Tu sombra se volvió camino,
Y con con el sol nacido, me alegro de no haber resistido.

El tiempo pasa con el sin sentido de siempre, el viento sopla y levanta las hojas que se han caído del árbol.
El silencio tan eterno se ve interrumpido, a lo lejos se escuchan risas, voces alegres.
El frío se ve desplazado por el calor de la compañía y el abrazo de la alegría.
El tiempo no tiene sentido de pasar pero es un momento en el que tenemos un sentido de estar, de compartir, de sobrevivir.
En las sonrisas, en los abrazos, en las voces de felicidad, en todo, queda un espacio en silencio, un asiento vacío, una foto incompleta, un abrazo que faltó.
El viento es un suspiro, un recuerdo no olvidado, un corazón dolorido, nos perdemos en un lugar del pasado, suspiramos y quizás lloramos, quizás estamos y nos encontramos, nos cerenamos y continuamos.
El calor regresa a nuestro cuerpo con un abrazo que nos reconforta con una sonrisa que nos invita, con una felicidad que nos necesita.
Felices fiestas para todas las personas que nos quieren, que queremos, que están y que deberían de estar…

Estaba rodeado de tanta gente, de tantos sueños, de cientos de aventuras por emprender, de tantas voces, de carcajadas de felicidad, de aquellas visiones tan diversas del mundo.

Estaba rodeado de tantas personas pero me sentía solo, alejado de toda felicidad y sumido en una inmensa tristeza.

Estaba rodeado de tantas sonrisas y sueños que brillaban en los ojos, pero mi sonrisa era vacía y mis ojos solo grises, sin brillo.

Estaba rodeado de tantos sueños, de tantas esperanzas, pero en el fondo, pero estaba en el fondo, en el piso, tirado como un algo roto sin compostura.

Estaba rodeado de felicidad, de aventuras vividas o por vivir, pero me sentía temeroso, acobardado, temblando como un niño pequeño frente a la más aterradora de las tormentas nocturnas.

Estaba rodeado de tantos colores, de un brillo que reflejaba la vida, pero me sentía en el más gris de los lugares, tirado sin fuerzas, sin aliento, sin vida.

Estaba rodeado de un aire fresco y un sol resplandeciente, pero el aire era frío y mi cielo estaba nublado.

Estaba en lo alto de una montaña, observando la inmensidad de la vida, me sentí tan pequeño, tan egoísta por sentir dolor, no, por sentir que mi dolor era importante, más que el del resto.

Estaba a tu lado, acurrucado en tu vientre, protegido por tus manos, reconfortado con tu presencia y entonces me sentí seguro, me sentí feliz, me sentí acompañado y recordé porque valía la pena estar rodeado de tantas personas

In ehekatl kan chanchiwa tlasojtlalistli

La negrura no logró ser suficiente para oscurecer la noche pues en lo alto del ilwikatl iluminaba la luz de la luna y me pregunto por qué Metzli me acompaña esta noche en la que su luz hace reflejar mi sombra en el polvoso suelo, pero es un suelo que se ve borroso pues Ehekatl, que golpea fuertemente, levanta el polvo en el que se refleja mi sombra.

Prefiero cerrar los ojos en un intento de abstraerme por un momento de la realidad que intento vivir, pero Ekekatl sopla con demasiada fuerza y pasión, susurra algo, parece que llora, se lamenta de algo que no logro comprender.

¿Cuál es el pesar de Ehekatl que cada vez está más violento y se vuelve más frío? Itztic Ehecatl me hace prisionero.

Itztic Ehekatl intenta darme un mensaje que no logro comprender o quizás no lo quiero entender por lo lastimera de su voz pues me provoca miedo escucharle.

Cierro con más fuerza mis ojos intentando/evitando estar aquí, con lo contradictorio del acto, en la negrura y bajo Metztona, atormentado por Itztic Ehecatl.

Su voz ya no es un susurro, se volvió clara para poder oír su mensaje, me dice que debo de continuar con noohwi para así poder encontrar consuelo para Nellel y para que Mellel desaparezca.

Nikan kahki noyolo kaltzaktok, prisionero de Itztic Ehcatl que me obliga a seguir con noohwi con la fiel promesa de encontrar consuelo para Nellel ¿pero cómo Nellel podrá conseguir consuelo lejos de ti? Si estando cerca de ti es donde lo puedo conseguir.

Sin embargo, si Mellel desaparece si sigo con noohwi, te hago la promesa de que antes de que en el horizonte se pose Tonalli y que Tonalmitl acaricie tu rostro, noyolo mapampa será, nuestro amor sincero, aunque lejos me encuentre, no podrá ser destruido.

Ehekatl que sopla en todas direcciones y todo lo sabe, sabe que es verdadera mi promesa y que aunque siga con noohwi, noyolo ittok tu rostro siempre estará.

Compasión le pido a Tonalli para que en el último momento de mi vida me permita que cuando Tonalmitl acaricie tu rostro sean mis manos las que lo hagan y así poder recibir con resignación la muerte.

El viento donde habita el amor

La negrura no logró ser suficiente para oscurecer la noche pues en lo alto del cielo iluminaba la luz de la luna y me pregunto por qué la luna me acompaña esta noche en la que su luz hace reflejar mi sombra en el polvoso suelo, pero es un suelo que se ve borroso pues el viento, que golpea fuertemente, levanta el polvo en el que se refleja mi sombra.

Prefiero cerrar los ojos en un intento de abstraerme por un momento de la realidad que intento vivir, pero el viento sopla con demasiada fuerza y pasión, susurra algo, parece que llora, se lamenta de algo que no logro comprender.

¿Cuál es el pesar de viento que cada vez está más violento y se vuelve más frío? El Frío viento me hace prisionero.

El frío viento intenta darme un mensaje que no logro comprender o quizás no lo quiero entender por lo lastimera de su voz pues me provoca miedo escucharle.

Cierro con más fuerza mis ojos intentando/evitando estar aquí, con lo contradictorio del acto, en la negrura y bajo la luz de la luna, atormentado por el frío viento..

Su voz ya no es un susurro, se volvió clara para poder oír su mensaje, me dice que debo de continuar con mi camino para así poder encontrar consuelo para mi pena y para que tu dolor desaparezca.

Aquí está mi corazón encarcelado,, prisionero del frío viento que me obliga a seguir con mi camino con la fiel promesa de encontrar consuelo para mi pena ¿pero cómo mi pena podrá conseguir consuelo lejos de ti? Si estando cerca de ti es donde lo puedo conseguir.

Sin embargo, si tu dolor desaparece si sigo con mi camino, te hago la promesa de que antes de que en el horizonte se pose el sol y que los rayos del sol acaricie tu rostro, mi corazón para ti será, nuestro amor sincero, aunque lejos me encuentre, no podrá ser destruido.

El viento que sopla en todas direcciones y todo lo sabe, sabe que es verdadera mi promesa y que aunque siga con mi camino, mi corazón viendo tu rostro siempre estará.

Compasión le pido al sol para que en el último momento de mi vida me permita que cuando los rayos del sol  acaricie tu rostro sean mis manos las que lo hagan y así poder recibir con resignación la muerte.