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Trece años: una ausencia que se cuenta en años

“Quisiera volverte a ver, pero no lo sé porque mis años

quizá ya no me permitan volver a verte.”[1]

Parras, Coahuila a 24 de enero de 2022

Han pasado trece años desde que autoridades en colusión con los Zetas desaparecieron a Antonio Verástegui González y a su hijo Antonio de Jesús Verástegui Escobedo. Trece años de una tortura permanente en los que no hay un día sin que nos preguntemos ¿dónde están? Y que, a pesar de la complicidad e incapacidad de las autoridades, no perdemos la esperanza de tenerlos de regreso en casa.

Nuestra demanda de encontrar a Toño y Toñín se mantiene a pesar del tiempo y de los obstáculos a los que nos hemos enfrentado. Nuestro mensaje permanente es para ellos, para decirles que les seguimos buscando y que no les olvidamos. La exigencia al Estado, aunque se hace a un Estado que se ha mostrado como criminal y omiso, la mantenemos para no olvidar y no dejar de señalar que son responsables.

No imaginamos que la ausencia de Toño y Toñín se contara en años y el cansancio cada año es más aplastante. A pesar de ello, nos mantenemos con la esperanza de que un día ellos estarán en nuestra casa a donde pertenecen.

Agradecemos a todas las personas que a lo largo de estos trece años nos han acompañado en nuestra búsqueda incansable. Les abrazamos esperanzados que un día reciban el mensaje que Toño y Toñín están de regreso a casa.

Atentamente

Familia Verástegui González


[1] Carta de Guadalupe González Escobar dirigida a su hijo Antonio Verástegui González, publicada en Memoria de un corazón ausente. Historias de vida (2018), Fundación Heinrich Böll-México y El Caribe. Disponible en: http://mx.boell.org/es/2018/05/09/memoria-de-un-corazon-ausente-historias-de-vida

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Doce años, la una ausencia que detiene el corazón

Doce años, la una ausencia que detiene el corazón

Parras, Coahuila, a 24 de enero de 2021

Antonio Verástegui González y Antonio de Jesús Verástegui Escobedo, son parte de nuestra familia. Un grupo de civiles armados y policías municipales, con apoyo de autoridades del Estado de Coahuila, los arrebataron físicamente de nuestro lado la noche del 24 de enero de 2009, hace doce años, cuando regresaban de un evento religioso y se dirigían a su casa en Parras, Coahuila. Aun así, no los han desaparecido de nuestra realidad. Los recordamos y nombramos: los hacemos presentes. Les lloramos y extrañamos con un dolor que se ha hecho cotidiano, un dolor conocido que como un suspiro se lleva una parte de nuestra vida.

Desde su desaparición hemos denunciado públicamente lo que ocurrió. Hemos buscado generar conciencia en la sociedad, una sociedad en su mayoría sorda. Nos hemos encontrado con otras muchas familias que, igual que la nuestra, han tocado todas las puertas y han hablado con cientos de autoridades que, al inicio, se muestran receptivas, solidarias, que nos entienden, pero que al final del día, de la semana, del mes, del paso de los años terminan siendo parte de ese sistema criminal que todo devora.

Nuestra digna denuncia se mantiene no como una consigna política sino con una promesa del amor que les tenemos a Toño y Toñín. Nos alejamos de esos espacios que solo han aprovechado nuestro dolor, nuestra tragedia para justificar una utopía que no es nuestra, una exigencia de justicia que no es tenerles de regreso en nuestra casa. De espacios que se comparten con autoridades que son responsables de nuestras desapariciones pensando que algo resolverán. Quizás es la ingenuidad que provoca el dolor, o la ceguera que se vuelve complicidad.

Han pasado doce años, la ausencia de Toño y Toñín se volvió una herida en nuestro pecho. Su ausencia poco a poco va deteniendo nuestro corazón. Pero resistimos, insistimos en que nos los regresen, son nuestros, son parte de nuestra familia. El gobierno de Coahuila ha intentado cerrar el caso, decir que están muertos, que los quemaros, que no queda nada de ellos; lo hemos señalado con anterioridad: no vamos a tolerar las simulaciones de un gobierno como el de Coahuila que pretende fabricar falsas realidades para cerrar un caso que, como muchos, les es incómodo. Solo aceptaremos los resultados de una investigación científica, no de simulaciones a las que las autoridades de Coahuila están acostumbradas.

Agradecemos a todas las personas que nos han acompañado a lo largo de estos doce años de incansable búsqueda. Les abrazamos con cariño y la esperanza de un día poder decirles que Toño y Toñín están de regreso en casa.

Atentamente

Familia Verástegui González

Responsable de la publicación: Jorge Verástegui González

The Right to Search in the Case of Disappeared Persons. A Right Constructed from Below

Verástegui González, Jorge. (2022). “The Right to Search in the Case of Disappeared Persons. A Right Constructed from Below”. En Disappearances in Mexico: From the “Dirty War” to the “War on Drugs”, editado por Silvana Mandolessi y Katia Olalde Rico, 1a ed., 187–209. Oxfordshire: Routledge.

Base de datos RNPDNO

La Comisión Nacional de Búsqueda de Personas (CNB) mantiene la negativa de publicar la base completa con nombre de personas desaparecidas a pesar de las resoluciones del INAI.

La Comisión Nacional de Búsqueda de Personas (CNB) de la Secretaría de Gobernación, en cumplimiento a la resolución RRA 1036/21 dicta por el pleno del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), entregó una base de datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizada.

La CNB señala que la base de datos está integrada por 92,737 personas que continúan registradas como desaparecidas o no localizadas y la base se divide en cuatro apartados:

  1. Se proporciona información de 28,431 personas (de la fila 1 a la 28431) de las que existe la manifestación de los familiares para hacer pública su información.
  2. Se proporciona información de 1,110 personas (de la fila 28432 a la 29541) cuyos datos personales fueron publicados por alguna autoridad federal, previo a su incorporación al RNPDNO, de los cuales se protegen los datos personales que no fueron parte de dicha publicación y que se enumeran a continuación:
    • Fotografía
    • Señas Particulares
    • Delito(s)
  3. Se proporciona información de 30,548 personas (de la fila 29542 a la 60089) cuyos datos personales fueron publicados por autoridades de las entidades federativas, previo a su incorporación al RNPDNO, de los cuales se protegen los datos personales que no fueron parte de dicha publicación y que se enumeran a continuación:
    • Nombre completo
    • Fotografía
    • Delito(s)
  4. Se testan los datos personales de 18,415 personas (de la fila 60090 a la 78504), toda vez que se cuenta con la manifestación de los familiares para que no se haga pública la información de la persona desaparecida o no localizada por motivos de seguridad, por lo que se protegen los datos personales siguientes:
    • Nombre completo
    • Edad en años
    • Sexo
    • Nacionalidad
    • Fotografía
    • Señas Particulares
    • Fecha de hechos
    • Fecha de percato
    • Estado de desaparición
    • Municipio de desaparición
    • Colonia de desaparición
    • Delito(s)

La CNB mantiene la negativa de entregar la información de 31,658 personas reportadas como desaparecidas (punto 2 y 3), a pesar de que se ha señalado claramente por el INAI que es información que debe ser pública al tratarse de personas desaparecidas y sobre la cual no hay un señalamiento expreso de los familiares para que no se haga pública.

Descargar base de datos: Base de datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas periodo de 15 de marzo de 1964 al 01 de octubre de 2021.

La búsqueda de personas desaparecidas como un nuevo derecho en la legislación mexicana, sus retos en la implementación

Verástegui González, Jorge. (2020). La búsqueda de personas desaparecidas como un nuevo derecho en la legislación mexicana, sus retos en la implementaciónEl Cotidiano35(2019), 7–19.

Opinión técnica sobre el órgano de gobierno facultado para la remoción de la persona titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV)

Opinión técnica sobre el órgano de gobierno facultado para la remoción de la persona titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) emitida por Jorge Verástegui González[1].

Opinión técnica relacionada con las declaraciones de Alejandro Encinas Rodríguez, Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación respecto de que no cuentan con facultades para remover de su cargo a la persona titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas en el contexto de la exigencia de diversas organizaciones de víctimas y familiares de personas desaparecidas.

Naturaleza jurídica de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas

La Ley General de Víctimas fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 9 de enero de 2013, ordenamiento que mandata la creación de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas que en su artículo 83 señalaba que ésta era  «un órgano descentralizado de la Administración Pública Federal, con personalidad jurídica y patrimonio propios; y goza de autonomía técnica, de gestión y presupuestal. » (DOF, 2013: 23) El 8 de enero de 2014 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Decreto por el que se transforma la Procuraduría Social de Atención a las Víctimas de Delitos en la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, en el artículo segundo del citado decreto se establece, de la misma forma que la CEAV sería un «organismo descentralizado de la Administración Pública Federal, no sectorizado», (DOF, 2014: 23), dejando claro que su naturaleza es la de un organismo descentralizado que se encuentra sujeto a su Ley y a la Ley Federal de las Entidades Paraestatales.

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No nos quedamos en casa, les buscamos

Posicionar la crisis que vivíamos frente a las desapariciones masivas que estaban ocurriendo en el país, y ante la ausencia de respuestas efectivas del Estado para la búsqueda e investigación, fue una meta que en 2009 nos pusimos en Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (FUUNDEC), esto como parte de nuestras exigencias en un México que se negaba a escuchar sobre personas desaparecidas.

En 2012, hace nueve años, en FUUNDEC se decidió resignificar el 10 de mayo como un día de lucha, un día en el que no había nada que festejar pues nos faltaban ellas y ellos. De ahí nació la idea de hacer la Marcha de la Dignidad Nacional: Madres buscando a sus hijos e hijas y buscando justicia, una marcha/caravana que saliera de los diferentes estados (Chihuahua, Coahuila, Guanajuato y Nuevo León, así como de algunos lugares de Centroamérica) en los que nos encontrábamos con destino a la Ciudad de México, la capital del país, con la intención de posicionar una serie de demandas al Estado mexicano.

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Reafirmamos que nuestra búsqueda es incansable, por ellos, hasta encontraros

Reafirmamos que nuestra búsqueda es incansable, por ellos, hasta encontrarlos

“Las palabras han dejado de tener sentido

ante el silencio que nos responde

al llamado que por tu nombre hacemos

en el vacío que nos dejó tu ausencia.”

Parras, Coahuila; a 24 de enero de 2020

Nos cuesta encontrar las palabras precisas para describir la sensación de vacío que ha quedado en nuestra familia. Para narrar el dolor que la ausencia deja a su paso. Para explicar la rabia que sentimos al escuchar a los gobiernos burlarse de nosotros diciendo que los están búsqueda. De sabernos incompleta como familia y de nuestra incapacidad de seguir sin poder encontrarlos. Pero no solo porque hemos usado todas las que conocemos, sino porque a la sociedad a la que le hablamos se mantiene con oídos sordos.

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